02 octubre 2006

¿Escopeta de dos cañones o simples contradicciones?

La última bronca entre apristas (Mulder vs. Valle Riestra) trae a colación una columna ya medio pasadita pero bastante vigente de Martín Tanaka en Perú.21.

Este post lleva el título de ese artículo. Tanaka pasa revista a las desconcertantes marchas y contramarchas en los dos meses que tiene el gobierno (renta básica, pena de muerte, estabilidad laboral... y ahora podríamos agregar el caso de Canal 7). Para muchos, como este paranoico bloguer, tanto desconcierto evidenciaba el uso de la famosa escopeta aprista de dos cañones. Tanaka discrepa:

Los vaivenes del Gobierno, a mi juicio, se entienden mejor asumiendo, simplemente, que este no es un actor unitario y que, en realidad, estamos ante una variedad de actores persiguiendo objetivos contradictorios. En vez de la "escopeta de dos cañones" prefiero, como principio explicativo, la simple existencia de contradicciones. A esto se le llama, en el lenguaje de la ciencia, el principio de parsimonia. La navaja de Occam. La explicación más simple suele ser la más acertada. En concreto, esto significa que Jorge del Castillo, Mauricio Mulder, Mercedes Cabanillas, Luis Giampietri y otros tienen juegos propios, diferenciados, en ocasiones en abierta confrontación.
Para Tanaka, esto convierte a Alan García en "el árbitro de todas las disputas", una suerte de Amo del Calabozo dedicado a poner orden el indisciplinado avispero en el que se ha convertido el Apra. Dicen que hasta le gusta, que siente Gulliver observando broncas en Liliput.

Desde otra perspectiva, Aldo Mariátegui ha notado algo similar:
No han pasado seis meses y esto se está desmadrando. Nepotismo, debilidad, líos de comadres e intrigas constituyen un cóctel de sabor tolediano, inquietantes a tan poco de iniciado el régimen. Claro que no hay Punta Sal ni derroche ni Primera Dama lenguaraz ni falta de liderazgo presidencial ni amigotes ni una bancada impresentable, pero cuidado con el Sicha (Síndrome de Inmunodeficiencia Chakana).
Uy, cuando empiezan las comparaciones con Toledo es que la cosa no anda bien. Nada bien.

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5 Comentarios:

Blogger carlitos dijo...

STREET FIGHTER!!!
how retro!
RYU's about to get SHOCKED!
Where's my SEGA?!?!?!

12:18 p. m.  
Anonymous Gustavo dijo...

A proposito. Creo que mas claro y preciso aun ha sido F. Rospigliosi en su columna de ayer en Peru 21.


¿El fin de la ilusión?
Fernando Rospigliosi


No hay visos de reforma judicial y sí mucho efectismo para ganar el aplauso de las tribunas. En un clima de desconfianza ascendente, la emoción dura poco.
Pareciera que la luna de miel del gobierno de Alan García está llegando a su término, más rápido de lo que cualquiera hubiera podido imaginar hace un par de meses, el 28 de julio, cuando se inauguro el nuevo gobierno bajo los mejores auspicios.


Ya ha empezado a cundir la desilusión y se extiende un creciente desencanto con lo que se creyó era un nuevo García y un nuevo Partido Aprista. Cada vez más gente empieza a percibir que son los mismos de 1985-90.


A pesar de que en las encuestas la popularidad del presidente y del Gobierno sigue alta -pasó de 63% en agosto a 58% en setiembre, según Apoyo-, es posible que ese estado de ánimo se empiece a reflejar en los próximos meses, con un descenso en las cifras. Ello no hará sino aumentar los peligros, porque es sabido que García es adicto a la popularidad, y cuando se dé cuenta que empieza a caer, es capaz de hacer muchas cosas equivocadas con tal de recuperar el favor del público.


En varios frentes las cosas se están deteriorando.




FUEGOS ARTIFICIALES. Si bien todos los analistas coinciden en que el Gobierno ha sido diestro en poner la agenda y tomar la iniciativa política permanentemente, existe la creciente sensación de que se trata, en muchos casos, solo de fuegos artificiales que deslumbran momentáneamente al público y luego se extinguen sin dejar huella.


Un caso típico es el del Poder Judicial. Apenas producido el escándalo del vocal capturado con las manos en la masa, el Presidente tomó el asunto en sus manos, convocó a la Corte Suprema y anunció cambios profundos.


Pasaron los días y las semanas sin que ocurriera nada significativo. Ahora el Apra recupera la iniciativa rebajando el sueldo a los magistrados supremos, una medida popular pero que obviamente no ayuda en nada a mejorar la calidad de la administración de justicia.


Así como fue un error aumentar los sueldos de jueces y fiscales en setiembre del año 2001, sin iniciar un proceso de cambio, es equivocado recortarles los emolumentos sin que esa medida vaya acompañada de otras que promuevan la eficacia y la honestidad en el Poder Judicial. "Ahora subirán las tarifas", es lo que comenta la gente en la calle.


En suma, no hay visos de reforma judicial y sí mucho efectismo para ganar el aplauso de las tribunas. Pero en un clima de desconfianza ascendente, la emoción dura poco y la exigencia de resultados se vuelve perentoria.




EVALUACIÓN. Otro ejemplo de cómo las iniciativas presidenciales se desgastan es la evaluación de los maestros. Según el experto en temas educativos León Trahtemberg, a García se le ocurrió de improviso esa medida en medio de una reunión con funcionarios internacionales, y la lanzó al público sin consultarla con nadie. ("Otro impromptus: Evaluación docente", Correo 29.9.06)


Una evaluación realizada apresuradamente, que ni siquiera está presupuestada y que no tendrá consecuencias para los evaluados, es un derroche de dinero sin ninguna utilidad práctica, según los entendidos.


Más preocupante todavía que la medida en sí misma, es que -según Trahtemberg- estaría reflejando el mismo estilo que condujo el país al desastre en el período 1985-90.


Ese es un tema clave para Alan García. Si ganó las elecciones es porque pudo convencer a una parte del país que había cambiado. Esa idea se reforzó en el tiempo que fue presidente electo y las primeras semanas de su gobierno. Y se ha empezado a desdibujar ahora. Si se enraíza en el público la percepción de que es el mismo de antes, se hará de un lastre del que será imposible desprenderse en el resto de su mandato. Eso no será bueno para el Gobierno ni para el país.


CONFLICOS INTERNOS. Desde hace años se conoce en círculos políticos que existe una fuerte pugna entre Jorge del Castillo, Mercedes Cabanillas y Mauricio Mulder, los principales dirigentes del Apra. Incluso se dice que esas disputas son alentadas por el propio García, para reinar sobre la división.


Sin embargo, estando en el Gobierno, esas riñas van adquiriendo un carácter cada vez más sonado y tienen efecto sobre la marcha del Estado. Por ejemplo, la inusualmente rápida aprobación de la ley sobre la renta básica se atribuye a Cabanillas, en un intento por afirmar su propia posición y poner en aprietos a Del Castillo.


Sea como fuere, las discrepancias empiezan a tomar un cariz cada vez más público y enconado, como ocurrió el jueves pasado en la discusión entre Mulder y Javier Valle Riestra en el Congreso. O las fuertes críticas que ha lanzado Homero Burgos, el presidente regional de La Libertad, al gobierno y al propio Alan García.


Las elecciones municipales han sido también un terreno fértil para que afloren las discrepancias. Mulder pudo ubicar a su gente en las listas, para lo cual desplazó a los seguidores de sus rivales. Y cuando las cosas salen mal, le pasan la factura, como está sucediendo con la alicaída candidatura de Benedicto Jiménez en Lima, impuesta por Mulder contra la opinión de sus rivales internos.




POPURRÍ. Se pueden mencionar otros muchos temas que están mermando la credibilidad del Gobierno en sectores específicos de la población:




El abandono de la lucha anticorrupción y la sospecha de un pacto secreto con el fujimorismo. El descalabro de la Procuraduría, propiciado por el Gobierno, y su silencio sobre los actos de corrupción de la década pasada, abonan esa conjetura.




La propuesta del presidente García para restaurar el Servicio Militar Obligatorio ha sido rechazada por muchos y recibido tibiamente en el ámbito castrense.




La debilidad en el manejo de los conflictos sociales (antimineros, cocaleros) se va percibiendo como una antesala de una situación de caos social.




La insistencia en la pena de muerte para violadores, que si bien es muy popular a nivel ciudadano, genera un fuerte rechazo de sectores influyentes -Iglesia, formadores de opinión-, que hacen extensiva su desconfianza al Gobierno en otros planos.




Las críticas del aprista ministro de Agricultura al independiente ministro de Economía son interpretadas como que vienen del propio presidente García. Empiezan a sonar las campanas de alarma en el mundo empresarial, ya inquieto por asuntos como el de la renta básica y otros temas.




El reciente nombramiento de la hija de Mercedes Cabanillas en el directorio del canal estatal fue un error que si lo hubiera cometido Alejandro Toledo, habría suscitado comentarios como "otra vez ese tonto metiendo la pata". No tenía beneficio alguno, y va a contracorriente de la política de García de distanciarse de las formas del anterior gobierno, tan criticado por el nepotismo.




Peor todavía la reacción de la presidenta de ese ente estatal al despedir a una periodista y amenazar a otra. Gestos pequeños pero costosos políticamente que, sobre todo, generan de inmediato recuerdos de todo lo malo que sucedió en el primer período de García.




Si en el Gobierno pensaron que su buen comienzo haría olvidar los errores del pasado, se equivocaron. Ahora la desconfianza empieza a emerger rápidamente. Si no se dan cuenta pronto que están desencaminándose, podría regresar el espectro del pasado.

3:48 p. m.  
Anonymous Anónimo dijo...

Revisen los títulos de los capítulos del libro escrito por el sociólogo Carlos Reyna sobre AGP ("La Anunciación de Fujimori. Alan García 1985 - 1990, Lima, DESCO, 2000) y miren si no se parece a lo que se viene comentando:

Capitulo 2: El Presidente - Alcalde
Capitulo 5: La revolución escenográfica.
Capítulo 6: El estilo de las maniobras.

Revisen ese libro. Da una buena idea de lo que fue ese periodo.

4:10 p. m.  
Blogger Chugurano dijo...

Que feas se estan poniendo las cosas!

y sobre las apariciones de Jorge del Castillo "mediando" en conflictos, pueden tener efecto mediático, pero yo creo que son contraproducentes, pues en todos lados van a exigir su presencia, poco mas y hasta en líos conyugales.

Esta actitud me recuerda a Waisman solucionando la huelga de las enfermeras y otras huelgas (añadiendo esta mas a las comparaciones con el gobierno de Toledo).

8:45 a. m.  
Anonymous Anónimo dijo...

Alucinen que si Toledo aún siguiera en Palacio y cometiera los mismo despropósitos... los medios le sacarían el ancho, pero como todos le tiene miedo al Dr Garcia y su elocuencia... ni pio.

9:44 a. m.  

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